Historia del Dogo de Burdeos según Pierre Mégnin: De los carniceros de Burdeos a las exposiciones del siglo XIX
El Dogo de Burdeos, como otras razas europeas, desciende del antiguo moloso. Su nombre proviene del hecho de que fueron ampliamente utilizados por los carniceros de Burdeos. Eran tan fuertes y temperamentales que las autoridades ordenaron que fueran mantenidos atados y con bozal por seguridad pública.
Testimonios históricos: El Dr. Frank y la fuerza del Dogo
En 1886, el Dr. Frank publicó en la revista Stock Keeper un estudio comparativo de mastines. Señaló que el Dogo de Burdeos había conservado las características de fuerza del moloso celta mucho mejor que el mastín inglés. Su fuerza era tal, que sólo hombres muy vigorosos podían dominarlo. En las provincias cercanas a España, se les veía en corridas de toros y osos.
Primera aparición en exposiciones caninas
En 1863, el Dogo de Burdeos fue presentado en la primera exposición canina de París, celebrada en el Jardin d'Acclimatation. Esta exposición fue organizada con fines científicos y prácticos: identificar razas puras y realizar un estudio general de la especie canina.
En esta exposición, un ejemplar llamado Magenta, presentado por el Sr. Radigué, ganó el primer premio en la categoría de mastines. Medía 70 cm de altura y tenía un pelaje leonado sin máscara negra.
Evolución de la raza en exposiciones posteriores
En 1883, el Dogo llamado Bataille, del Sr. Boutât, ganó la exposición en las Tullerías. Era nieto de Mina, una perra famosa en el sur de Francia que había matado varios osos. En 1884, su hermano Marius ganó premios importantes, pero su tamaño mayor y color tipo mastín inglés evidencian un cruce que preocupó a los puristas.
Este cruce con mastines afectó la pureza de la raza, y en exposiciones posteriores, los jueces observaron ejemplares mediocres con máscaras negras no deseadas.
Renacimiento y ejemplares notables
En 1887, “Lion” del Sr. Moreul obtuvo el primer premio. En 1888, Ramus y un joven “Marius” destacaron por su calidad. En 1889, estos tres ejemplares repitieron galardones, aunque surgió polémica por un perro joven llamado Raoul, cuya máscara negra fue motivo de debate.
Tras años de mediocridad, en 1892 reaparecen grandes ejemplares como Buffalo y Sultane, del Sr. Eisler, en las exposiciones de París, Rouen y Spa.
Conclusión
Gracias a autores como Pierre Mégnin y a criadores apasionados, hoy tenemos una visión clara de la evolución histórica del Dogo de Burdeos. Desde su rol en carnicerías hasta las arenas y las exposiciones caninas, esta raza ha demostrado una nobleza, fuerza y legado cultural únicos en la historia de los perros.
📚 Continuará...
Próximamente, exploraremos la evolución del estándar oficial, los ejemplares del siglo XX y su expansión internacional. ¡Síguenos y forma parte de esta historia!
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Artículo basado en textos históricos de Pierre Mégnin. Edición adaptada para dogodeburdeos.club
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